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La personalidad del superdotado

Una forma de “estar en el mundo”

Ser superdotado es un componente de la personalidad. Para florecer, esa personalidad tiene necesidades simples pero enormes e ineludibles de comprensión, amor, benevolencia, valoración, etc… Este alimento afectivo condiciona la construcción de una autoestima sólida.

La cuestión del adulto superdotado es quizá aún más delicada de tratar que la del niño superdotado. El adulto superdotado a menudo necesita de tanta ayuda como el niño superdotado, ya que aún mantienen esas necesidades especiales psicológicas, sociales y emocionales, que están relacionadas con su elevada inteligencia y no siempre se desarrollan durante la infancia. Tienen una forma de “estar en el mundo” que los distingue de sus semejantes. Sin embargo, raramente son reconocidos como individuos de características especiales.

Según afirma la psicóloga francesa Jeanne Siaud-Facchin, en su libro “¿Demasiado inteligente para ser feliz?”, aunque admitamos que el niño superdotado puede mostrar ciertas aptitudes particulares, resulta bastante más difícil aceptar que algunos adultos conserven un comportamiento singular que los distingue. Ellos mismos lo perciben -sin saber nombrarlo- y los demás lo sienten, pero lo atribuyen a un rasgo de carácter, a una originalidad, a una personalidad “marginal”, “rebelde” o demasiado sensible.

El exceso de inteligencia es un arma de doble filo: hace sufrir, pero a pocos se les ocurre compadecer a quien sufre por esta causa, salvo que ellos mismos aprendan a manejar sus peculiaridades. Al contrario, en ocasiones suscita celos y agresividad, magnificando así el sufrimiento.

 

Sobreexcitabilidad de Dabrowski

Dabrowski descubrió que las personas con mayor “potencial de desarrollo”, procedente de una mayor reactividad de su sistema nervioso que llamó sobreexcitabilidad, poseían una mayor conciencia y entendimiento de la propia extensión de la vida, pero este gran potencial, también les predisponía a crisis personales y emocionales. Por este motivo, el número de adultos superdotados con la vida hecha añicos y que padecen un sufrimiento psicológico severo es elevado.

La capacidad de ver más allá de la mayoría, y la capacidad de sentir sentimientos y pensamientos de introspección de manera inmediata y espontánea, pueden llevar a los adultos superdotados a sentirse desconectados, separados y diferentes de los demás; salvo cuando se encuentran dentro de su grupo de referencia, tanto en trabajos, como amistades y ocio.

Según Siaud-Facchin, se trata de personas singulares con una forma de pensamiento, un modo de razonamiento, una manera de percibir, comprender y analizar el mundo diferente, una sensibilidad exagerada, una emotividad desbordante, una necesidad de saber y dominar irreprimible, una receptividad emocional intensa, una necesidad incesante de cuestionarlo siempre todo, una lucidez aguzada que pocas veces les deja en paz y una íntima convicción de ser inútiles aunque los demás los consideren inteligentes.

“El superdotado no puede desconectar el rayo láser que lo habita, que funciona sin descanso. (…) Todos los adultos superdotados explican lo doloroso que resulta sentirse invadido por esta percepción ampliada del mundo. (…) Semejante lucidez debilita el equilibrio vital y nos hace preguntarnos incesantemente sobre el sentido de la vida. Pero también supone ponerlo todo en tela de juicio a cada momento”, afirma Siaud-Facchin.

De hecho, los psicólogos James T Webb y Eric Maisel descubrieron que las personas altamente superdotadas y creativas eran particularmente vulnerables a la depresión existencial. Sin embargo, el lado positivo es que también tienen una mayor capacidad para rehacerse y salir de ella que las personas con un CI medio, ya que tienen una menor incidencia de suicidio. Además, según un estudio de la Universidad de Cambridge, las personas con un CI elevado tienen síntomas menos graves y una mayor capacidad de adaptación.

 

El cerebro superdotado

Tal y como afirman las especialistas Nicole Tetreault, Joanna Haase y Sharon Duncan, en su artículo The Gifted Brain, está demostrado que las áreas cerebrales esenciales para procesar información emocional están expandidas en los individuos superdotados. Los cerebros superdotados tienen una mayor cantidad de materia gris, que es la responsable de registrar la información, así como un aumento de las vías de materia blanca, que se ocupan de la transferencia de información, en comparación con el resto de la población. La expansión y la conectividad mejorada de la corteza cingulada anterior y la frontal podrían explicar el intenso impulso para satisfacer la curiosidad intelectual. Esta expansión y mayor conectividad también pueden explicar por qué los individuos superdotados parecen usar la información emocional de manera diferente y por qué la información emocional impregna todas las áreas del funcionamiento intelectual. También puede explicar la frecuencia con la que los individuos con CI elevado experimentan respuestas emocionales aumentadas, incluyendo depresión y ansiedad.

Tetreault, Haase y Duncan sostienen que es muy importante que se comprendan las diferencias basadas en la fisiología de los superdotados, para que no sigamos patologizando el comportamiento atribuible a la superdotación y prescribiendo equivocadamente tratamientos que podrían socavar el desarrollo físico y psicológico esencial para la capacidad de un individuo superdotado de vivir una vida completa y significativa.

Ser superdotado es un componente de la personalidad, no una patología. En cambio, el sufrimiento del superdotado, aunque pueda revestir las formas clásicas de trastornos psicológicos, no puede abordarse de la misma manera.

La personalidad del superdotado es, como dice Siaud-Facchin, “una fuerza frágil”. Para florecer, esa personalidad tiene necesidades simples pero enormes e ineludibles de comprensión, de amor, de benevolencia, de valoración, etc… Este “alimento afectivo” condiciona la construcción de una imagen de sí mismo positiva y de una autoestima sólida.

 

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5 comentarios:
  • EMMA

    A veces no es suficiente con leer libros, a veces es necesario poder encontrarte con personas que son como tú para sentirte comprendido y aceptado.

    • Altascapacidadesytalentos

      Tienes razón, Emma, pero aún entre los superdotados, cada uno es diferente. Conocerse a sí mismo es muy importante. Un saludo.

    • marina arzac

      Emma, por suerte existe MENSA. Googleando es internacional !

  • Regina

    Mi hijo de 11 años tiene la característica de superdotado pero tiene otras características que le hacen sentirse muy feliz. Tiene amigos, es juguetón y ésto hace que no le de tanta importancia a su superdotación pero si tiene claro sus objetivos…hace deporte. música inglés y quizás lo que más le ayuda es que forma parte de un grupo de boyseskaut y le hace sentirse cerca de la naturaleza madre. Le da igual ir con niños pequeños o grandes y adultos. pero si que respeta la forma de pensar del otro y pienso que es la clave. Lo más importante en mi familia es la parte emocional. porque si ésta no va bién la otra se derrumba. Es un opinión. Muchas gracias por el.artículo

    • Altascapacidadesytalentos

      Gracias a ti. Nosotros también opinamos que la parte emocional es lo más importante, más aún en los superdotados. Y, por supuesto, hay muchos, muchos superdotados felices que disfrutan de sus relaciones con los demás. ¡Claro que sí!

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