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APRENDIZAJE Y AACC

¿Cómo aprenden los niños de altas capacidades?

Los alumnos de Altas Capacidades Intelectuales tienen una capacidad de aprendizaje muy superior a la media y una forma de aprender radicalmente distinta que los diferencia del resto de niños de su edad y que exige un tratamiento educativo diferenciado. ¿Pero cómo aprenden realmente estos niños?

Los estudiantes de alta capacidad tienen un mayor desarrollo cognitivo que el resto de niños de su misma edad. Esto significa que su edad mental va muy por delante de su edad cronológica. Según explica Elissa F. Brown, directora del Hunter College Gifted Education Centre y ex directora estatal de programas para estudiantes superdotados en Carolina del Norte, los alumnos de alta capacidad aprenden antes (VanTassel-Baska & Brown, 2007) y pueden avanzar más rápidamente por el curriculum. Esto puede suceder en una sola asignatura o en todas.

Este es el motivo por el que muchos de estos niños se aburren en el colegio. Según explica la presidenta de la Asociación Española para Superdotados y con Talento (AEST), Alicia Rodríguez, “estos alumnos asimilan las explicaciones de los profesores a la primera y necesitan ampliarlas no repetirlas”. Para ellos, “el colegio es una pérdida de tiempo y, de alguna manera, se evaden”.

En España, las leyes reconocen la necesidad de flexibilizar la duración del currículum para estos alumnos, así como las adaptaciones no significativas o enriquecimientos curriculares. A lo largo de sus más de 25 años de experiencia, la presidenta de AEST afirma haber constatado que la medida que mejor resultados da en la educación de estos niños es,  tal y como afirma el Informe Templeton, la flexibilización de curso, lo que supone adelantar al alumno al curso siguiente.

 


“Si nosotros no sabemos desarrollar este potencial es muy probable que el niño luego tenga problemas, tanto académicos como personales”.


 

Los niños de altas capacidades tienen una forma de aprender mucho más eficaz, rápida y muy diferente del resto, pero ellos no nacen con el conocimiento, nacen con un potencial intelectual que es la base de ese aprendizaje. Sin embargo, la pedagoga especializada en altas capacidades, Maite Garnica, advierte que “si nosotros no sabemos desarrollar ese potencial es muy probable que este niño luego tenga problemas, tanto académicos como personales”.

 

Darles más trabajo no es la solución

Cuando decimos que su forma de aprender es diferente, nos referimos a que no siempre los métodos de enseñanza que se utilizan en las aulas de forma general son los más adecuados para ellos. Su elevada capacidad cognitiva hace que ellos aprendan las cosas a la primera y no necesiten repetir tanto como el resto de los niños para asimilarlas. Muchas veces, el profesor, al observar que el niño termina antes que los demás, lo que hace es darle más trabajo de lo mismo, a lo que el niño responde no haciéndolo, para no tener que repetirlo de nuevo.

Elissa F. Brown afirma, en un artículo publicado en el blog de la Fundación Educativa George Lucas, que “dar a los estudiantes de altas capacidades más del mismo tipo de trabajo es penalizarles por ser brillantes. Si el niño es intuitivo, se ralentizará, y nunca más terminará temprano, porque eso significa obtener más trabajo”.

 

Necesitan la ayuda y la complicidad del profesor

La pedagoga Maite Garnica recomienda sacar partido a este potencial “aprovechando recursos como la mentoría con otros alumnos y permitirles profundizar haciendo trabajos de investigación”. Pero también insiste en que conviene no olvidar que ellos necesitan la complicidad del profesor. “Necesitan sentirse especiales y guiados porque el profesor quiera que ellos hagan un trabajo, no que les den un rincón de acceso a la información y que se olviden de ellos. Se trata de permitirles, que, partiendo de sus intereses previos, investiguen, busquen la información, guiándoles, y dándoles luego la oportunidad de que ellos trasmitan estos conocimientos que han adquirido al resto de la clase”, afirma la pedagoga.

Elissa F. Brown también advierte a los maestros de los efectos negativos que pueden producirse al dejar a estos alumnos que investiguen por su cuenta sin ninguna supervisión, regulación, ni guía. Según explica, “dejarles en una biblioteca, laboratorio o al final de la clase para que funcionen de manera independiente puede que no produzca el resultado esperado”.

Brown considera que estos niños tampoco deben ser utilizados por sus profesores como asistentes. A su juicio, este recurso no cubre sus necesidades y cuando no se brinda una educación adecuadamente diferenciada, los estudiantes dotados no prosperan en la escuela, su potencial se ve disminuido y pueden sufrir las consecuencias, tanto a nivel emocional como académico. También llama la atención sobre su posible mal comportamiento y aclara que puede deberse a que el tipo de enseñanza que se le está facilitando no es adecuado a sus necesidades intelectuales.

Entre las recomendaciones que Brown da a los maestros también está la de descubrir, a través de evaluaciones formales o informales, el área o áreas en la que están dotados los estudiantes, ya que esto les proporcionará una información de gran ayuda a la hora de realizar el enriquecimiento o aceleración específica que requiera el alumno.

En lo que respecta a las tareas o actividades propuestas, Brown recomienda que sean creativas pero también que estén relacionadas con contenidos de alto nivel. Estos niños pueden ser muy creativos, siempre y cuando el trabajo que se les proponga tenga una base sólida que tenga sentido para ellos.

Asimismo, esta especialista recuerda a los docentes que estos niños también necesitan compañeros intelectuales para desarrollarse de una manera óptima, por lo que propone que se encuentren otros estudiantes dotados y que se creen oportunidades para que trabajen juntos. En este sentido, la presidenta de AEST, Alicia Rodríguez, recomienda que “si los profesores no encuentran otros niños con altas capacidades en el aula, lo mejor es buscar otros compañeros de mayor edad, dado que sus intereses se asemejan más a los de la edad mental del alumno”.

La última de las recomendaciones de Brown a los profesores es que se formen, lean libros, asistan a conferencias y se relacionen con otras personas que tengan interés por aprender más sobre las altas capacidades intelectuales. Según afirma, “los estudiantes altamente dotados necesitan que los maestros se preocupen por ellos, les entiendan y les proporcionen esas herramientas que necesitan para aprender, tanto dentro como fuera del aula”. Si los profesores aplican estas sugerencias, sostiene Brown, estarán ayudándoles a satisfacer sus necesidades para que puedan desarrollar sus talentos.

 

 

© Ana Díaz

Periodista. @anai_dj

 

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