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Igualdad y equidad en la Educación

¿Qué necesitan los niños de altas capacidades del actual sistema educativo?

“Las persona con altas capacidades no son una moda; las personas con altas capacidades han existido siempre, son el motor propulsor del progreso. No es que los padres que tenemos hijos con altas capacidades queramos ser más que nadie, pero está claro que tenemos una necesidad, y es que estos alumnos, nuestros hijos, sean atendidos dentro de la educación con las necesidades que requieren, igual que cualquier otro colectivo…”. Así comenzó su intervención la presidenta de la Asociación Española para superdotados y con Talento, Alicia Rodríguez, el pasado día 7 de junio, ante la Comisión de Educación de la Asamblea de Madrid, para explicar las necesidades de los padres con hijos de altas capacidades.

La presidenta de AEST recordó a los diputados autonómicos que “la igualdad no es igual que la equidad. Hay que dar a cada uno lo que necesita y las necesidades que tienen estos alumnos se manifiestan porque, según un estudio del Colegio de Psicólogos, tenemos un 70% de alumnos con fracaso escolar”. El fracaso de estos alumnos se observa, sobre todo, cuando empiezan la Educación Secundaria (ESO). “En 1º de  ESO bajan las notas, en 2º tienen suspensos y en 3º, normalmente, repiten, pasan a diversificación o abandonan los estudios”, afirmó Alicia Rodríguez.

Muchos de estos alumnos “se aburren en las clases, se frustran; entonces, tienen estados inquietos. Los profesores los tachan de TDAH y obligan a los padres a llevar a estos niños los médicos para que les mediquen y no den guerra en clase”.

De hecho, la legislación española reconoce específicamente (artículo 76 de la LOMCE) las necesidades especiales de los alumnos de altas capacidades y se cita dos formas de actuación concretas: el enriquecimiento y la flexibilización curricular. Además, los alumnos de altas capacidades se encuentran dentro de los llamados alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo (artículo 14 del Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero).

Todo está legislado, dicen algunos, no se puede hacer nada, todo está funcionando, el problema es que los padres de los niños de altas capacidades nunca están satisfechos. Pero “no es cierto, no está funcionando”, afirmó la presidenta de la Asociación Española de Superdotados y con Talento ante la Asamblea, quien enumeró las siguientes necesidades:

 

Lo primero que está fallando son las identificaciones, porque falta formación

Necesitaríamos un profesional cualificado, un psicólogo clínico experto en altas capacidades, con un equipo a su cargo, que, a su vez, podría dar formación a los orientadores y a los profesores. “Porque hay profesores que así, a ojo de buen cubero, sin ningún tipo de formación, deciden que el alumno no tiene altas capacidades y entonces los equipos no les atienden. Por eso, la formación debe ser obligatoria para todos los profesores, sobre todo los de Infantil, “para que desde el principio sepan valorar a estos niños, ver sus perfiles e intentar llamar para que sean valorados”.  Además, según explica la presidenta de AEST, el material que se utiliza para valorar a un alumno con altas capacidades es un material médico clínico. Un pedagogo, un orientador o psicopedagogo sin ninguna experiencia previa no está capacitado para manejar este material clínico.

De esta manera, los padres podrían dirigirse directamente a este profesional de referencia cuando lo necesitaran, porque ahora lo que está ocurriendo es que los padres están acudiendo a psicólogos privados.

 

Admisión de las valoraciones privadas

Este es el otro gran problema. Actualmente, muchos padres, ante la respuesta de los profesores u orientadores, acuden a psicólogos privados. Es normal, cualquier padre lo haría. “No sabemos qué le está pasando a nuestro hijo; vemos que está cada vez peor y, entonces, igual que se le lleva al oculista, si nos parece que no ve bien, se va a un psicólogo, y nos encontramos que nos hacen una valoración y que, luego, no nos la quieren aceptar. Esa es otra de nuestras necesidades, que se admitan las valoraciones privadas. Porque ya hay una Sentencia del Tribunal Supremo que ha sentado Jurisprudencia, y, desde la Administración, se sigue obviando”.

Cuando el niño está ya valorado por un psicólogo privado, la Administración obliga a esperar 3 años para poder volverle a evaluar y obtener el informe oficial que le permita ser atendido. “No se puede tener a un alumno tres años para hacerle una valoración, porque ese es un tiempo tremendo en el que el niño está sufriendo, y no es justo que esta persona sufra, porque cuando una persona empieza a sufrir de esta manera coge rechazo a la sociedad”, afirmó Alicia Rodríguez.

 

El CI-130, una medida arcaica

Desde que se incluyó a los alumnos de Altas Capacidades en el sistema educativo (en 1995) ha habido muchas investigaciones sobre la inteligencia y las personas con altas capacidades. Sin embargo, en la Comunidad de Madrid se ha seguido valorando las altas capacidades como un CI superior a 130 o un percentil superior a 98 en todas las instrucciones. “Sinceramente, esta es una medida arcaica”, afirmó Alicia Rodríguez. Hoy sabemos, gracias a las investigaciones de Howard Gardner y otros estudiosos, que hay distintos tipos de talentos y de inteligencias. “Indudablemente es muy complicado poder medir las capacidades, no es como el peso o la altura, que hay algunas medidas genéricas para poderlo medir. Es muy complicado porque hay muchas diversidades y cada persona las tiene de una forma”.

 

Agilización de las adaptaciones y flexibilizaciones curriculares

En el año 2007, el Ministerio de Educación y Ciencia y la Comunidad de Madrid celebraron unas jornadas de dos días para reunir a todos los centros educativos de España. La conclusión fue que la solución más ventajosa para el alumno, la más cómoda y más económica era la flexibilización de los cursos dependiendo de su capacidad. Pero para que esto suceda, lo primero es que el alumno haya sido identificado. Después hay que superar las innumerables trabas burocráticas y plazos necesarios para conseguirlo.

Además, esto no termina en el colegio, la presidenta de AEST también afirmó que la Universidad pública les debe permitir matricularse en varias carreras al mismo tiempo, lo que no está sucediendo. “Tienen que hacerlo en la privada, y no todos los padres tenemos dinero para matricular a nuestros hijos en una universidad privada”, afirmó.

 

Enriquecimiento educativo

Por otra parte, el Programa de Enriquecimiento Educativo para alumnos de Altas Capacidades (PEAC) de la Comunidad de Madrid no está funcionando porque no está atendiendo a todos los alumnos. “Calculamos que si en Madrid hay 4.000 alumnos con altas capacidades valorados, este programa todavía no llega a los 2.000”, afirmó Alicia Rodríguez.

 

 

“No atender a estas personas deriva en que, cuando son adultas, en lugar de ser un beneficio para la sociedad son una carga, porque se sienten mal”

 

La presidenta de AEST recordó a los presentes, durante su intervención, que “el niño de alta capacidad nace así (…). Si la Administración, el colegio, la escuela, le trata como necesita, ese alumno va a tirar para arriba. Esto es un coche de carreras que no le pueden llevar ahogado todo el tiempo, tiene que llevar una velocidad y, si no, le ahogan, y eso es lo que nos está pasando (…). Las altas capacidades surgen en todas las clases sociales –altas, bajas y medias-, en todas las razas y etnias (…). No atender a estas personas deriva en que, cuando son adultas, en lugar de ser un beneficio para la sociedad son una carga, porque se sienten mal, están con depresiones, tratamientos, no son capaces de llevar un trabajo… En lugar de favorecernos, son un gasto más para todos”.

Alicia Rodríguez concluyó su intervención afirmando: “nosotros hemos expuesto aquí un problema y una forma de solucionarlo que no requiere partidas presupuestarias en realidad y que solo depende de una verdadera voluntad política, y eso, señores, les corresponde a ustedes, si es que quieren”.

AEST considera que los padres de niños de altas capacidades, como todos los padres, lo que quieren es que sus hijos sean felices. Decía el psicólogo estadounidense Abraham Maslow que el desarrollo del propio potencial y el talento es el ingrediente de una personalidad equilibrada y feliz. Mucho antes, Aristóteles hablaba de la felicidad como el fin último de todo ser humano y decía que esta se alcanza con el desarrollo de nuestra propia naturaleza, nuestra esencia, nuestras potencialidades. Este es precisamente el objetivo de la educación reconocido en la legislación española, no sólo para los niños de altas capacidades, sino para todos los niños.

 

 

 

 

 

 

 

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