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CONVENIO FIRMADO POR AEST Y LA UPO

Una adolescente de 14 años estudia Biotecnología en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

 

Marta es la alumna más joven de la Universidad Pablo de Olavide. Tiene 14 años y cursa cuarto de la ESO en un instituto de Sevilla. Pese a su corta edad, está matriculada en dos asignaturas de 2º de Biotecnología. Esto ha sido posible gracias a un convenio firmado entre la Asociación Española para Superdotados y con Talento (AEST) y esta Universidad, y a la perseverancia de su madre.

 

Está matriculada en la Universidad y paga sus tasas como uno más. Aunque de momento asiste a clases en calidad de oyente visitante, Marta Sotelo, que es socia de AEST junto a su familia, tiene la determinación de presentarse a los exámenes y aprobarlos. Su madre, Macarena Montoro, afirma que “ha encajado muy bien y sus compañeros la han acogido. Está muy contenta y motivada. Para ella es un reto y quiere demostrar que es posible”.

Según explica la madre de Marta, la Universidad está muy implicada en su caso, por lo que han decidido hacerle un seguimiento semanal. “Primero tuvimos que ser aceptados por el Vicerrectorado de Cultura y Deporte, luego por la decana de la Facultad de Ciencias Experimentales y después por cada profesor”, afirma Macarena, y “todos se han portado muy bien”. Marta se entrevistó hasta con la decana, Pilar Ortiz, quien, después de comprobar que su decisión era la de una persona madura, le ayudó a elegir las asignaturas más apropiadas.

Los alumnos de altas capacidades, como Marta, tienen unas necesidades específicas de apoyo educativo. La LOMCE reconoce su derecho a realizar adaptaciones curriculares y flexibilizar la duración de las etapas educativas (es decir, a adelantar conocimientos de cursos superiores o incluso a pasar a un curso superior al que le correspondería por edad). La ley afirma que las administraciones educativas deben adoptar planes adecuados a sus necesidades, pero, según denuncia la Asociación Española para Superdotados y con Talento (AEST), esto no siempre sucede.

 

“Una lucha constante, contra todo”

Al igual que otros muchos niños de altas capacidades, Marta no recibió el apoyo que establece la ley en el colegio donde cursó Primaria. Según explica su madre, pese a tener una evaluación de un centro especializado en altas capacidades y un Cociente Intelectual (CI) de 149, sus  maestros no fueron capaces de ver su potencial y tampoco los psicólogos escolares. “No vemos nada”, le decían una y otra vez.

Macarena reconoce que no ha sido sencillo llegar hasta aquí, “ha sido una lucha constante, contra todo”. Según afirma la propia Marta, algunos de sus profesores “no habían visto, en 15 años de profesión, ninguna niña con altas capacidades y tampoco querían verla”. Macarena asegura que “la desmotivación era tremenda”, pero no se dio por vencida, acudió a los Equipos de Orientación Educativa, a Inspección y hasta el Defensor del Pueblo Andaluz para que reconocieran sus derechos. Gracias a su perseverancia, y al convenio firmado por AEST, actualmente Marta compagina sus estudios de 4º de la ESO, en el Colegio Buen Pastor, con los de la Carrera de Biotecnología, en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla y “está muy contenta”.

 

Lo más difícil, compaginar los horarios

Según la presidenta de AEST, Alicia Rodríguez, Marta no ha sido la primera en hacer uso del convenio firmado entre AEST y la UPO en enero de 2002, “ya hubo otro alumno hace mucho tiempo, pero en la Universidad lo habían olvidado”. El mayor escollo fue compaginar las asignaturas de primero de Biotecnología con sus clases de la ESO. Su madre pidió a la Administración educativa que permitiera a Marta  faltar a Música y Educación Física, para así poder asistir a las clases de la Universidad. Aunque Marta cursa 4º de contrabajo en el Conservatorio y tiene un justificante médico que le exime de la clase de gimnasia, la respuesta del inspector fue negativa, ya que las notas de Marta (8,7 de media) no eran, según él, excelentes.

Pero Macarena y Marta no se dieron por vencidas y volvieron a insistir. Escribieron a la Delegación del Equipo de Orientación Educativa solicitando que Marta pudiera hacer uso del convenio firmado por AEST y la UPO. El Equipo no puso impedimento alguno. Con la respuesta en mano, madre e hija se plantaron en la Universidad, hablaron con la decana y le preguntaron si podría cursar alguna asignatura de segundo de Biotecnología cuyo horario no coincidiera con las asignaturas del instituto, y encontraron dos. Hoy Marta está cursando Fisiología Vegetal y Bioestadística de 2º de carrera, mientras termina sus estudios de 4º de la ESO. Además, en el Colegio Buen Pastor lo han entendido bien y su profesora de Química se ha comprometido a ayudarla con algunos conocimientos que le van a hacer falta para cursar estas materias.

Marta está radiante de felicidad y dice sentirse “como una compañera más”. “Todos han sido muy receptivos, tanto la decana de la Facultad de Ciencias Experimentales de la UPO, como los profesores de las asignaturas que curso, que me han dado esta oportunidad, además del orientador, que me ha servido de guía en este proyecto”, afirma. Está agradecida y valora especialmente que sus compañeros y profesores del Instituto se alegraran por ella y se ofrecieran a ayudarla. Según sus propias palabras, esta es “una oportunidad excelente para explorar y adquirir conocimientos en los campos a los cuales me quiero dedicar”.

 

Marta tendrá un seguimiento especial por parte de la Universidad

Una adolescente de catorce años estudia Biotecnología en la Universidad Pablo Olavide gracias a un convenio firmado entre AEST y la UPO

Marta Sotelo en la Universidad Pablo Olavide de Sevilla

El psicólogo Juan Vázquez, técnico del Servicio de Atención a la Diversidad Funcional de la UPO, es quien se hará cargo del seguimiento a Marta. Reconoce que nunca había tenido experiencia con este tipo de alumnos, pero está muy ilusionado por colaborar con este proyecto y ha decidido formarse. “Desde que me informaron de que Marta acudiría a la UPO he buscado bibliografía actualizada. Al igual que cualquier otro estudiante, si no tengo formación suficiente me informo”, asegura.

Vázquez tiene claro que “cada chico/a es muy diferente por lo que se tiene que hacer una evaluación específica de cada caso y asegurar una buena planificación y coordinación entre las dos etapas educativas para recomendar positivamente el acceso a la Universidad”. Por otra parte, afirma que “tampoco tendría que cerrarse a la opción de una matrícula universitaria como estudiante visitante. Para que los estudiantes con altas capacidades puedan tener una experiencia universitaria, si lo desean, una de las opciones más recomendables que se podría implementar es la de tener cursos específicos, de introducción a los campos del conocimiento relacionados con los contenidos de los Grados atractivos para ellos/as”.

 

“Que den la mano a su hijo y que luchen”

Para la madre de Marta, esto significa que “la Universidad ha reconocido que se puede trabajar con estos niños, que no solamente se puede hacer en EEUU” y que “igual que mi hija lo ha hecho, estudiando los horarios y los contenidos, lo pueden hacer otros niños”. A los padres que están en una situación similar a la suya, les recomienda “que le den la mano a su hijo y que luchen”. “Que se informen y que anden, porque si yo no me muevo mi hija no se hubiera matriculado, por mucho que existiera el convenio”.

 


Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación en su página web, en los colegios e institutos de España hay 27.133 alumnos de Altas Capacidades (curso 2016-17). Estadísticamente debería de haber, como mínimo, alrededor de 200.000 alumnos no universitarios. Esto significa que la gran mayoría de estos estudiantes nunca son identificados ni potenciados, lo que supone una gran pérdida de talento para España.


 

⇒ AEST

La Asociación Española para Superdotados y con Talento (AEST) es una asociación de ámbito nacional, sin ánimo de lucro, creada hace más de 25 años. Su fin es dar servicio y ayudar a los superdotados: niños y sus familias, así como adultos, tanto socios como usuarios. También ayuda a los padres a entender a sus hijos y les orienta en el proceso educativo.

AEST atiende de forma totalmente altruista consultas de familias, psicólogos, pediatras, docentes y otros profesionales con dudas e inquietudes.

De manera independiente, AEST realiza también actuaciones en defensa de los derechos y reconocimientos de las personas con Altas Capacidades en la administración educativa, política, sanitaria y social.

Asimismo, AEST tiene un proyecto formativo que abarca el ámbito emocional, artístico y científico. Cada año se organizan cursos que tratan temas muy variados y orientados tanto a adultos como a niños.  Todos los cursos son impartidos por profesionales con amplia experiencia en el mundo de las altas capacidades y en la docencia de niños superdotados.

 

 

© Ana Díaz

Periodista y Experta Universitaria en Altas Capacidades y Desarrollo del Talento por la UNIR.

@anai_dj.

 

Fotografías facilitadas por Macarena Montoro.

 

2 comentarios:
  • Antonio Cánovas Valero

    No hay ningún certificado médico que exima de la clase de Educación Física. Sí de ciertas actividades físicas. Otra cosa es que se pueda considerar que sus estudios musicales sean suficientes para sí convalidar Música.

    • Altascapacidadesytalentos

      La cuestión es que no puede hacer clase de Educación Física por prescripción médica. En lo que respecta a la música, es una asignatura optativa en Andalucía.

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