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CI y Altas Capacidades

¿Qué relación hay entre la superdotación,
las Altas Capacidades y el Cociente Intelectual?

 

Esta es una compleja pregunta a la que intentan responder el profesor Javier Tourón, vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo de UNIR y especialista en AACC, y Steven I. Pfeiffer, profesor en Florida State University (USA), en esta entrevista.

 

Pfeiffer es licenciado en psicología por la American Psicological Association y ha trabajado durante más de 30 años en la orientación de niños de altas capacidades y sus familias. Es investigador, profesional y profesor universitario. También es autor de numerosos libros y de una de las escalas más utilizadas en el diagnóstico y la identificación de las altas capacidades, la Gifted Rating Scales.

Durante la entrevista, Pfeiffer explica que un niño con altas capacidades no tiene por qué ser una eminencia de adulto, ya que hay muchas circunstancias que pueden hacer que se desarrollen esas capacidades o no.

 

No hay magia entre un número de CI concreto que diferencie a un estudiante con altas capacidades del que no lo es”

“Al principio -asegura Pfeiffer- Cociente Intelectual (CI) y “giftened” (“superdotación”, en castellano) eran lo mismo. Ahora, los investigadores modernos reconocen que las altas capacidades intelectuales son multifacéticas”. A su juicio, “hemos considerado hacer artificialmente un corte entre los que tienen Altas Capacidades y los que no, pero no hay una ciencia que diga dónde está el corte”. “No hay magia entre un número de CI concreto que diferencie a un estudiante con altas capacidades del que no lo es”.

Según afirma Pfeiffer, en los últimos 25 años todos los investigadores están de acuerdo en varias cosas:

La primera es que “una única medida (CI) no sirve para todos los niños con Altas Capacidades. No tiene sentido”.

La segunda es que “los niños con AACC son muy diversos y necesitamos personalizar o individualizar nuestro trabajo educativo para los niños con altas capacidades, porque son muy diferentes”.

La tercera cuestión es que “el CI, aunque es útil, no es la única medida que tenemos que utilizar en la educación de las AACC para identificar a un niño”.

Y la cuarta es que “hace 20 o 30 años pensábamos que un CI alto significaba tener AACC, los demás no las tienen”. Sin embargo, afirma este experto, “ahora vemos que hay una gran variedad de niños que tienen un potencial para ser excelentes en una gran variedad de áreas diferentes”.

 

 Los factores personales, familiares y psicosociales son tan importantes como las capacidades que Dios nos ha dado”.

Según Pfeiffer, “la capacidad de un niño sólo puede llevarlo lejos por las horas de práctica, de entrenamiento, de feedback, el apoyo de los padres… Todo esto es lo que determina si un niño con altas capacidades terminará siendo un adulto con altas capacidades o no, y todos esos factores personales, familiares y psicosociales son tan importantes como las capacidades que Dios nos ha dado”.

En este sentido, Pfeiffer asegura que “la mejor educación es la que respeta las diferencias individuales. Lo mismo no sirve para una clase de 20, 25, 30 o 35 alumnos. Es un aspecto obvio de la existencia humana”.

 

 

Fotografía: Pixabay.

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