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Las mujeres superdotadas

¿Hay menos mujeres que hombres de Altas Capacidades?

Cuando pensamos en mujeres superdotadas o que hayan destacado a lo largo de la Historia, lo normal es que no nos vengan demasiados nombres a la cabeza, al menos dentro de la Historia que nos han enseñado. Sin embargo, no hay ninguna investigación seria que demuestre que hay más superdotados varones que mujeres.

 

Los estudios ponen de manifiesto que las niñas parecen igualar o superar a los niños durante la Educación Primaria, especialmente en destrezas verbales, y a la inversa, también hay más niños que niñas con problemas de lectura o discapacidades para el aprendizaje. En ocasiones, dicha ventaja de las chicas sobre los chicos también se observa durante la etapa de Secundaria, donde su desarrollo madurativo parece ser más rápido; sin embargo, la gran mayoría de ellas, en el momento en que llegan a la adolescencia, coincidiendo con el final de los estudios básicos o el inicio de la universidad, deja de sostener la competición en pie de igualdad con los chicos.

Según asegura Alicia Rodríguez Díaz-Concha, presidenta de la Asociación Española para Superdotados y con Talento (AEST), “las niñas se manifiestan de diferente forma que los niños y al no ‘dar guerra’, como suele ser el caso de los niños, pasan desapercibidas, tanto a los profesores como a los padres”. Por lo general, “la mayoría de las niñas destacan más en letras, mientras que los niños, en ciencias. Sin embargo, esto no quiere decir que no se den casos contrarios”, afirma.

 

¿Por qué las chicas superdotadas pasan desapercibidas?

Los especialistas en Altas Capacidades Intelectuales y superdotación coinciden en afirmar que las chicas se esconden. La presidenta de AEST asegura que “ellas se camuflan e intentan pasar desapercibidas, sacrificando su potencial, para no destacar y tener problemas sociales”. Pero ¿por qué hacen esto?

No podemos olvidar que vivimos en una cultura que sigue reservando determinadas profesiones y comportamiento a los chicos. A las mujeres, especialmente a partir de la pubertad, les da mala imagen entre sus compañeros ser calificadas de “empollonas”, término que frecuentemente va reñido con la imagen de “feminidad”. Por eso, las posibilidades de que las niñas superdotadas sucumban en la etapa de la adolescencia son altas.

Según Maite Garnica, pedagoga especializada en Altas Capacidades y directora del Centro Especializado en Superdotados (CES), “no hay más niños superdotados que niñas superdotadas, hay más niños diagnosticados, que niñas superdotadas diagnosticadas. Sin embargo, todavía no hay estudios hechos de calidad que demuestren que hay más niños superdotados que niñas”.

Garnica reconoce que en su gabinete reciben 10 niños superdotados por cada niña, pero asegura que, en realidad, el porcentaje de niños superdotados es igual al de niñas. Según afirma esta especialista, muchas familias numerosas acuden a su gabinete a diagnosticar a los chicos, pero no piensan que las chicas también lo sean. Sin embargo, en la mayoría de los casos, cuando se le hacen las pruebas, ella también lo es.

 

Obstáculos a los que se enfrentan las niñas superdotadas

 

García Colmenares describió, en 1994, los tres obstáculos con los que se enfrentan las niñas superdotadas:

 

  • Talento / feminidad.

Las niñas con altas capacidades van a recibir, desde edades tempranas, por parte de la familia y la escuela mensajes negativos en relación con su realización académica. La inteligencia, que era valorada durante la escolaridad primaria, puede considerarse como poco femenina a partir de la secundaria.

En esta sociedad existe el mito de que la mujer puede ser, o bien competente o inteligente, o bien maternal, pero no ambas cosas a la vez. Parece como si cuanto más inteligente fuera una mujer, menos humanidad y ternura poseyera.

 

  • Éxito académico / adaptación social.

Las mujeres superdotadas van a plantearse constantemente dilemas a la hora de decidir entre seguir cursos de aceleración o enriquecimiento y la pérdida de las relaciones sociales (amistades, familia) de manera más dramática que sus compañeros.

Además, la niña superdotada puede recibir menos atención en la clase porque los profesores tienden a hablar más, preguntar más y generar más relación con los chicos. Por ejemplo, en un estudio realizado por Gallagher y Aschner ( en 1967), se encontró que más chicos superdotados que chicas tomaban parte en discusiones controvertidas en la clase; del mismo modo, los chicos superdotados eran ocho veces más que las chicas superdotadas a la hora de desafiar las ideas de los profesores y de los compañeros. De hecho, algunos profesores alientan y recompensan más la conducta independiente en los chicos que en las chicas.

 

  • Elección profesional estereotipada.

Las adolescentes superdotadas suelen elegir fundamentalmente Humanidades en lugar de Ciencias o Matemáticas, influidas por los sesgos y estereotipos que consideran las ciencias más apropiadas para los chicos.

 

Superdotadas: un grupo de riesgo

La profesora de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Luz Pérez, que realiza investigaciones sobre este tema con el patrocinio del Instituto de la Mujer y la Oficina de Igualdad de Género de la UCM, sostiene que “la mujer superdotada es un grupo de riesgo”. Según afirma esta especialista, en 2001, un estudio hecho en Madrid sobre 10.000 alumnos mostró que en primaria había un 49% de niñas superdotadas y un 52% de niños. Las diferencias se acrecentaban en secundaria, donde la ratio era de un 70% de superdotación masculina y un 30% femenina.

Los expertos coinciden en que la inteligencia sólo se desarrolla si se estimula. Así, el estudio pionero del estadounidense Lewis Terman, en 1920, no encontró ninguna mujer superdotada. Según Luz Pérez, “la causa no son las hormonas”. “Hay que tener en cuenta que la mayoría eran analfabetas”. Las desigualdades todavía no se han diluido porque, a juicio de Pérez, “la sociedad pide que la mujer no tenga un rol competitivo, sino que sea bella y amable”.

Algunos autores (como Garrison, 1989) sostienen que los padres y los profesores deben ser conscientes del desequilibrio social que existe y actuar para asegurar que las niñas superdotadas tengan un acceso igualitario a los recursos y sean motivadas para valerse de ellos.

 

 

PARA SABER MÁS

 

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