0
Perfeccionismo y altas capacidades

El perfeccionismo es una de las características de las personas con altas capacidades 

Una de las características que más se repite en los niños y adultos con altas capacidades, según los estudiosos de la superdotación y el talento, es el perfeccionismo. Pero… ¿el perfeccionismo es bueno o malo?

 

Según Sylvia Sastre-Riba, profesora de Desarrollo Cognitivo de la Facultad de Psicología de la UNIR, la alta capacidad tiende normalmente a la excelencia, pero también puede verse afectada por un tipo de perfeccionismo insano que puede afectar negativamente en la gestión de ese potencial intelectual.

Las presiones del perfeccionismo pueden llevar a los niños de altas capacidades a una elevada motivación para alcanzar altos logros (perfeccionismo positivo), o todo lo contrario, generarles problemas de bajo rendimiento (perfeccionismo negativo). Y es que el perfeccionismo llevado al extremo proporciona poca satisfacción y mucha autocrítica. Si a esto le sumamos una baja tolerancia a la frustración, los problemas de autoestima están servidos.

Normalmente, relacionamos el perfeccionismo con la excelencia, pero en realidad el perfeccionismo va mucho más allá. La excelencia es alcanzable y proporciona el sentimiento positivo de haber hecho algo bien. Sin embargo, la perfección es sentida por muchos de estos niños como un imposible, porque el perfeccionismo no deja espacio para el error.

Estas presiones les impiden sentirse bien con ellos mismos y les llevan a no arriesgarse cuando creen que los resultados no van a ser perfectos. En consecuencia, evitan, cortan y se apartan con ansiedad de todo aquello que juzgan que les llevará a no ser todo lo buenos que desean.

Cuando uno piensa así, siempre es mejor no intentar algo (no estudiar, por ejemplo) que lidiar con los sentimientos de frustración y ansiedad que pueden generarte haberlo intentado y no alcanzar tus aspiraciones. Este es el motivo por el que un elevado perfeccionismo puede llevar a un niño con una gran capacidad intelectual a tener una baja autoestima e incluso al fracaso escolar. De hecho, según afirma Amparo Acereda, doctora en Psicología y pedagoga experta en el ámbito de la inteligencia superior, “es posible que cuando estos niños cometen errores puedan experimentar, a modo de reacción, dolores de cabeza, de estómago, y depresiones”.

 

Perfeccionismo sano

En su investigación sobre este tema, Sastre-Riba explica que “el perfeccionismo sano es un rasgo positivo que dirige los esfuerzos personales persistentemente hacia la excelencia aceptando los errores y limitaciones propios como fuente de aprendizaje. Se asocia a otros rasgos, como la alta expectativa personal y autoestima, el orden, la precisión, la organización, el buen rendimiento…”

La excelencia se manifiesta en personas con perfeccionismo sano, que confían en sus competencias, se sienten bien, les agradan los nuevos retos, aprenden de las experiencias y errores, y se guían por expectativas realistas.

 

Perfeccionismo negativo

En cambio, el perfeccionismo insano es disfuncional, mantiene excesivos niveles de autoexigencia, una necesidad constante de aprobación y expectativas irreales que nunca se cumplen. Conduce hacia el abandono de tareas o a no comenzarlas, baja productividad y participación en el aula, ansiedad, rendimiento y autoestima pobres, miedo a cometer errores y dudas sobre la propia competencia.

Este perfeccionismo negativo se manifiesta de varias formas:

– Amantes de la “adrenalina del último momento” (niños que disfrutan resolviendo tareas en el último minuto, con el riesgo de no conseguirlo).

– Evasores de responsabilidades y tareas.

– Indecisos que dudan largamente ante cualquier toma de decisión.

– Controladores de la excelencia de los demás.

En consecuencia, el perfeccionismo insano atenúa la expresión de la alta capacidad intelectual. Por eso, según Sastre-Riba, es interesante que padres y profesores faciliten a estos niños herramientas que les lleven a ese perfeccionismo sano, poniendo el énfasis en el esfuerzo personal y colaborativo, el aprendizaje y la creatividad, y evitando así que frenen su potencial.

Según la psicóloga experta en altas capacidades, Linda Silverman, las presiones que los niños de altas capacidades sienten para ser perfectos pueden tener su origen en el elogio extremo que han recibido y que siguen recibiendo por parte de los adultos. También pueden proceder de la convivencia con modelos adultos de características perfeccionistas, o pueden surgir de las propias experiencias positivas del niño, el cual llega a considerar necesario mantener todos los niveles de perfección e incluso superarlos.

 

Estrategias para superar el perfeccionismo insano

Si eres padre o madre de un niño/a con alta capacidad recuerda que tu ejemplo es muy importante. Luz Pérez, catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Complutense, apuntó, en el XII Seminario Internacional Mujer y Superdotación, las siguientes 7 estrategias para superar el perfeccionismo insano que pueden resultarte de utilidad:

1-  Siéntete orgulloso de tus esfuerzos.

2-  Aprende de tus errores.

3-  Controla el tiempo de trabajo y ajústalo a tu vida.

4-  Trata de hacer actividades en las que no seas bueno.

5-  Consulta con otras personas (amigos, padres profesores…)

6-  Al empezar un proyecto, haz una lluvia de ideas y elige entre las mejores.

7-  Ríete de tus errores.

 

 

 

© Ana Díaz

Periodista y Experta Universitaria en Altas Capacidades y Desarrollo del Talento por la UNIR.

@anai_dj.

 

PARA SABER MÁS:

  • ACEREDA EXTREMIANA, Amparo: Niños superdotados. Ediciones Pirámide. 2010. Pags. 239-240.
  • SASTRE-RIBA, Sylvia: Alta capacidad intelectual: perfeccionismo y regulación metacognitiva. UNIR. Marzo de 2012.

 

Fotografías: www.pixabay.com

CC0 Creative Commons

Gratis para usos comerciales

No es necesario reconocimiento