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Los mitos sociales sobre AACC sí importan

 

¿Cómo les afectan los mitos sociales a las personas con altas capacidades?

Los mitos y estereotipos sociales relacionados con las Altas Capacidades (AACC) afectan a las relaciones de estas personas lo que puede provocarles problemas emocionales y de identidad. Los especialistas apuntan a la necesidad de iniciar un trabajo de sensibilización social al respecto.

Cuando el ser humano es incapaz de enfrentarse a una realidad por falta de conocimiento tiende a recurrir a los mitos. Hoy,  en el siglo XXI, en plena sociedad de la información, aún nos encontramos muchos mitos sociales y, desgraciadamente, algunos de ellos giran en torno a las altas capacidades intelectuales. Estos mitos reducen la complejidad a una idea simple y familiar, dando lugar a un estereotipo que resulta ser falso.

Según las conclusiones del trabajo de fin de grado realizado por la psicóloga Lourdes Berzas, los mitos sociales que giran alrededor de las altas capacidades derivan en problemas de tipo emocional y de identidad.

En el trabajo, titulado “Acercamiento a la percepción social de las altas capacidades”, la investigadora afirma que  “se han extraído comentarios que apoyan la literatura científica existente, en cuanto a la persistencia de mitos sociales y estereotipos que pueden integrarse en la identidad y el autoconcepto de los afectados a edades tempranas y desembocar en problemas sociales y emocionales a corto y largo plazo, lo que secunda la hipótesis de que este colectivo es posiblemente estigmatizado”. Estos resultados, afirma la autora, “apuntan hacia la necesidad de intervenir, entre otros, en la representación social y las ideas preconcebidas”.

“La investigadora recoge también el malestar y el enfado de las familias ante la desprotección y discriminación educativa que perciben ellas y sus hijos”.

No obstante, Berzas asegura haber encontrado diferencias entre aquellas personas que fueron identificadas de pequeñas y las que lo supieron de adultas, en lo que se refiere a la comprensión y aceptación de su diversidad. Por último, la investigadora recoge también el malestar y el enfado de las familias ante la desprotección y discriminación educativa que perciben ellas y sus hijos.

Según explica la autora, el objetivo del trabajo es explorar la autopercepción y la percepción social de las personas con altas capacidades, identificar las características personales y sociales que se asocian a las altas capacidades y los posibles estereotipos que tiene la sociedad, conocer los posibles efectos de estos estereotipos en las personas con altas capacidades y plantear líneas de acción para lograr una sensibilización social.

Para ello, se utilizaron dos métodos de investigación complementarios, una encuesta realizada a una muestra de 119 personas, así como tres grupos de discusión en los que participaron personas con altas capacidades, familiares y personas sin ningún tipo de relación con el tema.

 

Estereotipos sociales entorno a las altas capacidades

Según Tanja Baudson (2016), los estereotipos acerca de las altas capacidades se resumen en dos líneas: la hipótesis de la desarmonía, según la cual una alta capacidad implica necesariamente un déficit en otros aspectos, especialmente socioemocional; y la hipótesis de la armonía, que justifica que deban destacar en todos o casi todos los dominios. A partir de estas propuestas, se formulan la mayoría de las ideas preconcebidas acerca de las altas capacidades, que curiosamente son contradictorias.

Se piensa, por ejemplo, que el alumnado con altas capacidades no necesita apoyo educativo, negando que puedan tener altas capacidades si sus calificaciones no son las esperadas, así como que estas deberían sobresalir en todos los ámbitos académicos. También se cree que una persona con algún problema del desarrollo no puede tener altas capacidades o que las altas capacidades llevan a ser mejor que el resto, por quienes ni siquiera se preocupan, puesto que son arrogantes y egoístas.

También se cree que todo el mundo puede tenerlas si se empeñan en su trabajo, pero que las personas con altas capacidades no tienen que esforzarse ni que estudiar para sacar buenas calificaciones, porque es una cualidad innata o que ha sido propiciada por una sobreestimulación familiar desconsiderada.

Otra de las creencias destacadas en la literatura científica es la de que ser demasiado inteligente en la escuela es un problema, ya que su educación requiere de muchos recursos, mientras que se piensa que son felices, populares y que se adaptan bien a la situación escolar.

El último de los estereotipos citados por Berzas en su trabajo apunta en la dirección de que estos niños deben estar con personas de su misma edad, a la vez que se destaca que tienen problemas de habilidades sociales.

Con estas concepciones, acaba construyéndose una representación social que transforma la complejidad de las altas capacidades en una idea simple y familiar, aunque muy alejada de la realidad. Esto reduce la heterogeneidad de las altas capacidades a un estereotipo falso.

 

Cómo influyen estos estereotipos en las personas con altas capacidades

Según se afirma en el trabajo, los efectos de estos mitos son evidentes, ya que influyen en las relaciones de las personas con altas capacidades. Los compañeros de clase son quienes provocan los efectos más negativos y los estudios recientes en España apuntan a que más del 80% del alumnado con altas capacidades sufre acoso escolar (Joaquín González Cabrera, Javier Tourón, Ana León-Mejía y Juan Manuel Machimbarrena, 2018). También las expectativas y la presión de las familias juegan un papel importante, así como las creencias y actitudes de los profesores, que pueden alimentar el acoso escolar.

Algunos autores, como Laurence Coleman, T. L. Cross, y Robinson, hablan del estigma de las altas capacidades, puesto que estas ideas acaban formando parte de la autopercepción de las personas con altas capacidades. Así, como respuesta a la actitud del entorno, “el niño superdotado piensa que hay algo malo en él y desea desesperadamente que le traten como a un niño normal” (Susana Guerra, 2003), ocultando su potencial o su identificación. De hecho, los participantes en otro estudio realizado por Barbara Kerr, Colangelo y Julie Gaeth  afirmaron percibir las altas capacidades como positivas en su crecimiento personal y académico, aunque las reconocieron como fuertemente negativas en las relaciones con los demás.

La psicóloga y formadora en educación no formal, Lourdes Berzas, autora de este trabajo, ha realizado el siguiente vídeo divulgativo en el que resume sus conclusiones de forma clara y sencilla:

 

 

© Ana Díaz

Periodista y Experta Universitaria en Altas Capacidades y Desarrollo del Talento por la UNIR.

@anai_dj.

 

PARA SABER MÁS:

BERZAS AZNAR, Lourdes: Acercamiento a la percepción social de las Altas Capacidades. Trabajo de Fin de Grado en Psicología. Universidad Rey Juan Carlos. 2017-18.