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Biografía: Elon Musk

El superdotado que anticipa el futuro

Elon Musk es uno de los empresarios más famosos del mundo. Si no te suena su nombre, seguro que sí has oído hablar de los coches eléctricos Tesla o de los cohetes reutilizables de SpaceX, dos empresas fruto del esfuerzo de Musk, un hombre minucioso, brillante, con una mente preclara y más exigente consigo mismo que con los demás. Es un superdotado que tiene la capacidad de anticiparse al futuro.

 

Ediciones Península acaba de publicar la biografía de Elon Musk, obra de Ashlee Vance. Es una obra minuciosa en la que hablan los amigos y los rivales del protagonista; una biografía, obra de un orfebre de las palabras, que detalla la complicada personalidad de un hombre absolutamente admirable,  generoso y espléndido, ídolo de toda una nueva generación de ingenieros y emprendedores, pero a la vez poco empático, algo déspota y con muchas aristas y calles cortadas.

Nacido en la Sudáfrica del ‘apartheid’ en 1971, Elon Musk tuvo una infancia acomodada, pero dura, a veces cruel. A los 18 años huyó de sus fantasmas y se mudó a Canadá como estudiante. De allí, poco tardó en saltar a Estados Unidos, donde su extraordinaria capacidad para aprender y su habilidad con los ordenadores le llevó a convertirse en un próspero empresario de Silicon Valley: vendió Zip2, su primera empresa, por 300 millones de dólares y la segunda, PayPal, por 1.500.

Con los bolsillos llenos, Elon Musk empezó a soñar a lo grande: construir coches eléctricos y venderlos a precios asequibles (Tesla), hacer baterías de litio en las que almacenar energía y con las que funcionar al margen de las compañías eléctricas (SolarCity), diseñar cohetes capaces de ir al Espacio y volver a la Tierra para poder reutilizarlos (SpaceX), un tren tubo capaz de circular a 1.200 kilómetros por hora (Hyperloop)…

Elon Musk tiene una memoria fotográfica, es un autodidacta brillante en ciencias e ingeniería y suele abstraerse tanto en sus pensamientos que desconecta de la realidad. Gracias a esa capacidad, este emprendedor visionario ha llegado a la conclusión de que la vida en la Tierra es inviable a medio plazo, por lo que la Humanidad debe colonizar cuanto antes otros planetas, empezando por Marte. Ese sueño es realmente su objetivo vital, la energía que mueve a Elon Musk para llegar “más rápido, más alto, más fuerte”, como la locución que simboliza el espíritu olímpico.

A Musk no le interesan las cuestiones superficiales y sobre él pesan leyendas negativas, como su falta de empatía o su “cruel estoicismo”, como dice su biógrafo. “Existe en Silicon Valley –asegura Ashley Vance– una tendencia a etiquetar como autistas o afectados por el síndrome de Asperger a las personas que son un poco diferentes o raras. Adjudicarle a Musk esa etiqueta parece superficial y poco serio. En su círculo íntimo es una persona cálida, simpática y profundamente emotiva”.

“El comportamiento de Musk –continúa su biógrafo– se ajusta mucho más a lo que los neuropsicólogos describen como un superdotado”, personas que, desde su infancia, “observan el mundo, encuentran defectos y construyen en su mente formas lógicas de arreglarlos”, afirma. Musk ve a la Humanidad “como algo que se autolimita y está en peligro, y quiere arreglar esta situación”. De ahí que, para él, “la ambición de garantizar que la Humanidad se convierta en una especie ‘multiplanetaria’ es un imperativo moral. En cierto modo, esta ha sido siempre su misión”, concluye.

 

PARA SABER MÁS:

VANCE, Ashlee: El empresario que anticipa el futuro. Editorial Planeta.

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