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Hay 23.745 alumnos de AACC en España

¿Cuántos alumnos de Altas Capacidades hay hoy en España?

Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación en su página web, en España hay 23.745 alumnos de altas capacidades (curso 2015-16). En el curso 2013-14, el número de alumnos no universitarios que recibía apoyo educativo debido a sus altas capacidades era de 16.000, un 32% menos. Aunque este incremento puede parecer bastante significativo, la cifra global se aleja mucho del porcentaje estimado en los estudios más recientes.

Si tenemos en cuenta el criterio seguido por la mayor parte de la Administración española (el famoso CI 130), se estima que al menos un 2,28% de la población mundial tiene altas capacidades intelectuales. Eso significaría que actualmente, en España, deberíamos tener, como mínimo, unos 180.000 alumnos no universitarios con estas características, ya que el total de estudiantes no universitarios ronda los 8 millones, luego el 87 por ciento de estos alumnos no habrían sido identificados.

La cifra de 23.745 alumnos pierde aún más fuerza cuando conocemos que los estudios más recientes consideran que esta forma de medir la superdotación, en base al Cociente Intelectual, es arcaica e indefendible. ¿Por qué? Pues porque las altas capacidades intelectuales no son homogéneas, hay talentos de muchos tipos y cada caso es único.

El Informe Marland (1971), que sirvió al Gobierno de los Estados Unidos para definir la superdotación y sentar las bases de sus programas educativos específicos para alumnos de alta capacidad, fue el primero que admitió que hay distintos tipos de talento y que la superdotación no es una característica homogénea. Dicho informe es importantísimo para las personas de alta capacidad en todo el mundo porque también por primera vez hace una mención explícita a las necesidades educativas de los alumnos dotados. Con el paso de los años, los estudiosos y los análisis científicos han venido a confirmar que cada alumno de alta capacidad es un caso único y las medidas educativas que requiere cada cual son muy diferentes.

Sidney P. Marland, el autor del informe, calculaba que entre el 3 y el 5% de la población es de altas capacidades intelectuales. Eso vendría a indicar que en España estaríamos hablando de más de 200.000 escolares no universitarios de altas capacidades. Otros autores superan esas cifras. Por ejemplo, Gagné (1991 y 2000) ya hablaba de un 10% de individuos dotados, lo que supondría unos 800.000 escolares de altas capacidades a día de hoy en España, y Renzulli (1978 y 1986) llegó a situarse en el 20%, lo que elevaría la cifra hasta los 1,6 millones de alumnos de altas capacidades.

Un desfase difícil de explicar

Según los expertos consultados para analizar estas estadísticas, este desfase se debe fundamentalmente se debe a dos motivos intrínsecamente unidos, el desconocimiento y el miedo, sumados a la negligencia, denunciable si es voluntaria. Vamos a tratar de explicarlo con más detalle.

En primer lugar, puede haber muchos alumnos con Alta Capacidad intelectual, pero la mayoría no están identificados porque no son detectados por los padres o los colegios, a causa del desconocimiento generalizado sobre esta cuestión. El segundo motivo es que, aunque el caso haya sido detectado correctamente, puede ocurrir que los padres -o incluso el propio alumno- renuncien a dicho apoyo educativo al considerar que no lo necesitan, o al intentar evitar que se susciten envidias en el ámbito escolar que podrían dar lugar a algún tipo de acoso indeseado.

También puede ocurrir que sea el colegio el que evita poner en marcha un programa de apoyo. En ocasiones, este comportamiento del centro escolar es involuntario y está asociado al miedo, debido al desconocimiento o la desorientación que hay sobre las Altas Capacidades entre los profesionales del sistema educativo español. Cuando se dan este tipo de casos, generalmente los colegios suelen subsanarlos con rapidez, ya que su comportamiento negligente puede ser denunciable ante las autoridades educativas.

Por último, también se han dado casos de alumnos de Altas Capacidades intelectuales que luego no confirman sus cualidades al hacer los test oficiales de su consejería de Educación autonómica, que es la que tiene competencias para hacer estas pruebas. Algunos, incluso pueden ser rechazados antes de hacer dichos test, por ejemplo, porque los informes preliminares de los educadores del colegio revelan que no se trata de lo que denominan ‘un perfil homogéneo’. En estos casos, al no estar oficialmente diagnosticados, esos alumnos no se pueden beneficiar de los programas de apoyo educativo.

Así pues, lo que nos indican todos estos porcentajes y cifras que acabamos de ver es una estimación de “cuántos son los niños –dice el catedrático Tourón– que deberían ser detectados de manera sistemática y periódica para optimizar su desarrollo en la escuela y fuera de ella”. En realidad, no importa si son 3 alumnos o si son 2 millones, lo relevante es que, sean los que sean, han de ser detectados para actuar adecuadamente con ellos, porque la legislación educativa española dice claramente que el sistema debe procurar el desarrollo óptimo intelectual, social, emocional, etc. de todos los escolares.

 

Autora: Ana Díaz Jiménez. Periodista. @anai_dj

 

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